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Pregón de Fiestas San Lorenzo 2014

Pronunciado por Juan-Luis Esteban Toribio (Colino)


Presenta al pregonero, Manuel Hernández (Manolo)

¡Buenas Noches! y ¡Bienvenidos todos a San Lorenzo 2014! 

Algunos os habréis preguntado: ¿Quién será ese tal Juan-Luis Esteban Toribio,  pregonero de este año? . Os lo diré con sus propias palabras de presentación en su blog  de nuestra página dedicada a La Zarza, que muchos conocéis.  En su primera entrada con el título: "no fue un adiós", dice: 

“Me llamo Juan Luis Esteban Toribio; soy el hijo mayor de " Colino " nací en La Zarza de Pumareda hace un ratito, (el trece de septiembre de 1.940) estuve correteando las calles de barro que entonces tenía nuestro querido pueblo hasta septiembre de 1.954 (o sea, anteayer);  desde entonces he ido aproximadamente, una media docena de veces  a visitar la tierra que me vio nacer. Para los que habéis estado viviendo en el pueblo, esto os parecerá una ignominia, pero no lo es. La carencia por aquel entonces en el pueblo de tantas y tantas cosas para abrirse camino en la vida, hizo que más de uno tuviésemos que partir a tierras lejanas para encontrar lo que buscábamos. Al partir, algunos dejaron ahí a los familiares más cercanos, con lo cual tuvieron la suerte de acudir al pueblo con frecuencia y estar siempre en contacto con los suyos, no es ese mi caso, los míos también salieron al mismo tiempo que yo, llevándonos el grato recuerdo de la tierra que nos vió nacer”

 Este zarceño que hoy nos acompaña como pregonero, cuyo apellido es el mismo que el de su tío D. Salvador, sacerdote muy popular y promotor entre otras cosas, del Pilar, el Torreón y la Casa Social Católica, más conocida por el Sindicato, que en su día fueron orgullo para nuestro pueblo. Hoy el Pilar y Torreón siguen siéndolo y muy representativos de La Zarza.

Solo una curiosidad más: ¿No os habéis percatado de la similitud de la bola de granito que corona el Pilar con las bolas que jalonan la entrada al jardín de la casa de la tía María Agustina, abuela del pregonero?...  Son del mismo autor y artista cantero.

Bien, hoy aquí y ahora, en la Zarza que le vio nacer, regresa después de sesenta años a su pueblo, como pregonero de nuestras Fiestas 2014...

Juan Luis Esteban Toribio (Colino) a quien damos la ¡Bienvenida!


PREGÓN DE JUAN-LUIS ESTEBAN TORIBIO

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Buenas noches

En primer lugar, quiero expresar mi gratitud a la Corporación Municipal por depositar en mi la confianza de su representación, pregonando el comienzo de las fiestas patronales de nuestro querido pueblo, La Zarza. Muchas gracias, señor Alcalde.

Para los que no me conocéis, que sois la mayoría, el presentador ya os ha dicho quien soy: uno más de los  muchos zarceños que se han buscado la vida por distintos lugares. Marché del pueblo a los catorce años al terminar el colegio. Mi vida desde entonces ha transcurrido en el País Vasco y Cataluña, donde he echado raíces.

Cuando Luisa, la concejala de cultura, me notificó que había sido designado este año como portavoz de nuestra fiesta, sentí una gran satisfacción; pues, para cualquier zarceño que se precie, es un honor ser elegido pregonero, lo cual me congratula y enorgullece; luego me entró un cosquilleo por el cuerpo acompañado de cierto miedo, por temor a no dar la talla. En aquel mismo momento, comencé a escribir un pregón clásico, dándole vueltas al coco,  para poder quedar a la altura de mis predecesores, cuando oí una voz saliendo de mi interior que me dijo: ¿Qué estás haciendo? ¿Qué buscas?  ¿Pero, no estás en tu casa con los tuyos, o qué...?; pues, con los familiares, los amigos y los paisanos se utiliza un lenguaje coloquial y sencillo, el de siempre, el que usabas cuando eras niño e ibas al colegio y te peleabas con los chavales; así que, habla claro. Pensé: éste duende que anda rondando dentro de mi cabeza tiene  razón. Destripé el papel que tenía escrito, lo lancé a la papelera, y como veis, aquí me tenéis hablando claro con los de casa.

¡Hola…! ¿Cómo estáis?, compueblanos y forasteros que nos honráis con vuestra presencia? ¿Estáis bien? Eso espero, porque hay que estar en plena forma para disfrutar con alegría de las fiestas que tenemos por delante, pues, vosotros hacéis que las raíces de nuestra fiesta cada vez sean más profundas y robustas; para lo que es necesario estar rebosantes de alegría y buen humor; pletóricos de entusiasmo; ese entusiasmo que demuestran las peñas con sus charangas y su desbordante alegría.

Muchas gracias a todas y a todos por acompañarnos en este evento. Es un placer.

Mi experiencia me dice, que todas las fiestas patronales rescatan de la distancia a aquellos que, por motivos diversos tuvieron que marchar del pueblo y añoran su patria chica; y, cargados de recuerdos acuden a ella para animar con entusiasmo la tradicional celebración que tanto les une, como en el caso nuestro, es la fiesta de San Lorenzo, patrón de nuestra Zarza.

La distancia que media entre los parajes donde algunos zarceños hemos asentado y organizado nuestras vidas, y estos lares, no es motivo de inconveniente para podernos reencontrar en nuestro lugar de origen con los nuestros, con aquellos con los que en la infancia recorríamos las calles embarradas que ahora ofrecen un agradable aspecto.

Sería tedioso enumerar ahora los muchos y muy gratos recuerdos que guardo de mi infancia, las mil y una anécdotas vividas en el colegio; además, de las abundantes travesuras que hacíamos los que como yo, éramos unos terremotos; los muchos y buenos ratos que pasábamos los chavales de entonces jugando al marro y a la brinca, o en el frontón a la pelota, por citar algunos ejemplos (porque no había ordenadores, claro) pero sí os diré, que esos recuerdos han estado en todo momento latentes en mi fuero interno y me han servido a lo largo de mi vida, para tener siempre presente cuál es mi origen, y sentirme orgulloso del lugar donde nací. 

Por citar un ejemplo, os diré que, hace unos días, hablando con Horacio, me recordó una anécdota de chavales, de una ocasión en la que él estaba apoyado en el pilar en la parte redondeada más ancha, abocado hacia adentro jugando con las manos en el agua, cuando yo fui sigiloso por detrás, lo empujé con todas mis fuerzas y, ¡Zas…! fue a parar dentro del abrevadero, salió como los patos, chorreando. Esa fue la primera vez que intentó aprender a nadar. ¿Estaba fría el agua, Horacio? 

Podría citar cientos de fechorías que, unas veces sólo, y otras acompañado, jalonaron mi infancia zarceña, y, como travesuras de niño que eran, me han servido de experiencia a lo largo de mi existencia en el peregrinar por la vida, pero no es el momento. Posiblemente, alguno de los presentes hayáis leído alguno de los relatos que he publicado en el Rincón Bloguero de la Web, que, con buena mano dirige Manolo. 

Por eso, hoy, como todo adulto, yo llevo dentro de mi en lo más recóndito de mi ser, el niño zarceño que un día fui. Y, sigo considerándolo, no sólo un orgullo, si no, un gran honor que nos honra a todos los zarceños y nos distingue de los demás. Lo siento por los forasteros, pero yo lo veo así.  

A lo largo de la historia conocida del hombre, los más afamados investigadores e historiadores, se han esforzado sin lograrlo, por conseguir descubrir de dónde procede el hombre. Eso es muy fácil: de mi pueblo, así de sencillo; de La Zarza de Pumareda. ¡Sí señor, sí! ¿Por qué lo afirmo tan taxativamente? Por algo tan simple como leer en la Biblia el Antiguo Testamento, en el que nos dice que Adán fue hecho de barro; sí, sí..., de barro, pero de un barro especial del tejar que antes había en el Teso de los Navazos en el que yo jugaba mientras mi padre trabajaba en él.

Por lo tanto: ¿Dónde están las raíces del género humano? Aquí, en La Zarza; camino de Mieza. No hay que darle más vueltas. 

Por eso, entre otras muchas cosas, en La Zarza, siendo un pueblo tan pequeño, está tan arraigado el sentido de la unidad, complicidad y colaboración de sus ciudadanos en el ambiente festivo, como lo demuestra aquí  éste momento que estamos viviendo con la ilusión de niños y mayores para que nuestra fiesta cada año mejore un poco más.

¿Cuál es la razón? Sólo hay una: “sus gentes”; y, muy especialmente, “sus mujeres”; esas abnegadas zarceñas, únicas e inigualables que son la esencia de la vida y la honra de todo bien nacido: ¡nuestras madres! A ellas le debemos agradecer lo que somos y lo que tenemos: esos genes únicos y especiales que llevamos en la sangre y desde remotos tiempos han sido y son bañados por el viento ahilado procedente de Los Nabazos, El Teso de la Silla o El Cotorro, que solamente da esta bendita tierra nuestra y se llevan en el corazón guardados como un tesoro. 

Allí donde se encuentre un zarceño, no importa dónde, allí hay un embajador de su pueblo, un defensor de su idiosincrasia pensando y haciendo lo mejor que pueda y sepa por su patria chica, por el entrañable lugar de su nacimiento. Por ese pequeño gran pueblo que siempre llevará en su corazón por donde quiera que vaya: ¡La Zarza de Pumareda!

En ese corazoncito, guardará los más gratos recuerdos de su infancia, del Hornazo, de Las Madrinas, de la Peña Resbalina, de la Singuilina, de San Lorenzo, de todas las fiestas y vivencias que, poco a poco ha ido guardando y atesorando a lo largo de su vida. ¿Por qué será?

Dicen que tu tierra tira

lo mismo que una mujer,

al poco de conocerla

y de empezarla a querer.

 

                                 A mi, con La Zarza me ocurre lo mismo

                                 que al novio que empieza a amar,

que, aunque quiera ya no puede

a su novia abandonar.

 

¿Qué tiene La Zarza?

                                 Sí, sí, ¿qué tiene?

¿Os lo habéis preguntado alguna vez?

No debemos olvidar que los hombres en esta nuestra tierra, han hecho las cosas y los trabajos más duros, han labrado los campos de sol a sol, o han emigrado, dejando su añorada tierra natal con todo el dolor de su corazón; pero las mujeres tampoco se han quedado a la zaga, y no sólo como madres ejemplares, ellas siempre fueron su motor de arranque y el turbo que les impulsó en su andadura; ¿Quién de mi edad, y alguna generación posterior, no recuerda a las mujeres zarceñas con la cántara llena de agua encima de la cabeza o en la cadera al cuadril, desde el pilar hasta su casa, o dejándose las uñas frotando la ropa en los lavaderos de las pozas para eliminar de los calzoncillos de sus hombres esa típica raya amarilla que los caracterizaba y dejar la colada más limpia, blanca y radiante que el vestido de una novia el día de su boda? ¿Y, qué decir de las abuelas que nos hacían los jerséis y los calcetines de gruesa lana, además de unos patucos que nos proporcionaban más calor en la cama que la mejor de las calefacciones?

Por eso; creo que nuestras mujeres merecen un homenaje; todas, aquellas que ya no están entre nosotros y en otros tiempos tuvieron que trabajar muy duro, algunas de ellas también largas jornadas en el campo, y en su rostro curtido por el sol, el correr de la vida dejó marcada  huella; también, a las que, afortunadamente, ya no tienen la imperiosa necesidad de sufrir con tanta crudeza las inclemencias del tiempo; y, a aquellas que en otros tiempos, como la popular maestra, “Doña Anita”, a la que el Ayuntamiento ha tenido la gentileza de concederle su nombre a una calle; que con su buen hacer, logró que las niñas zarceñas de su época fueran las más cultas y mejor preparadas de toda la comarca, para poderse enfrentar al futuro; o como Patrocinio, la maestra de los párvulos, que dedicó su vida a instruirnos  en nuestra más tierna infancia, antes de ir a la escuela grande.

Acude a mi mente el recuerdo de la tía “Petra la Alguacila”, que, con su corneta y su peculiar estilo era “la voz del pueblo”; y, ¿qué decir de la “tía Vicenta la partera” que con sus pequeñas y delicadas manos nos ayudó a nacer a todos los niños y niñas de varias generaciones que le debemos gratitud. Y, no solo las mujeres del pasado, también nuestras actuales zarceñas valen un potosí, un tesoro, que no siempre lo sabemos apreciar los hombres en su justa dimensión, dicho sea de paso.

La lista de zarceñas ilustres sería muy larga y no procede; aunque para mi, la más maravillosa y mejor zarceña de todas, era la mujer más hermosa del mundo: “mi madre”, si bien, me imagino que cada uno de vosotros pensará lo mismo de la suya como es lógico y, yo celebro que así sea y os felicito por ello.

Por ese motivo, a todas las mujeres que han visto la luz en la Zarza y se han desvivido por los suyos, quiero mostrarle desde aquí, mi gratitud, porque, ellas han sido y son, el elixir que te da la esencia de la vida, en la que yo aprendí desde muy joven, que esa esencia es ir hacia adelante y ser agradecido con la persona que te la dio. Y la vida es tan interesante, que, éste momento que estamos viviendo ahora aquí todos juntos, también formará parte de nuestra historia zarceña. 

Y para terminar, quisiera aprovechar la ocasión para animar a la juventud a tomar el testigo con responsabilidad, energía y coraje, con el mismo ritmo e ilusión que lo hace con sus charangas de forma alegre y divertida porque sabe hacer las cosas bien y está preparada para ello.

La Zarza os necesita; necesita de una juventud dinámica y con empuje para inyectarle al pueblo nueva sabia que robustezca el futuro y no se quede estancado en el presente, para que pueda seguir estando a la altura de las circunstancias, gracias al buen hacer de nuestros jóvenes  modernos y responsables que hoy nos acompañan.

Y por último, mi gratitud a las peñas;  a todas las peñas, por la labor tan positiva que hacéis y la semilla que estáis sembrando para que en el futuro germine el optimismo que os inspiró en su creación.

Como todos sabéis, fue la Peña “Zarza Lokura” la pionera, e inyectó la esencia que hizo animarse a las demás; ella puso la primera piedra, sí,  pero las que le siguieron, han puesto la guinda y han tirado del carro con gran energía. Todas. Desde la “Peña de los Pequeños” que triscan con gran energía, a la de “los Más mayores”, cuya energía ya es más sosegada. A todas, ¡Ánimo y adelante!                             

Y ahora, si me lo permitís, me gustaría pediros a todos un pequeño favor, especialmente a los paisanos que estáis  presentes en este momento: quiero que me ayudéis a gritar tres veces con fuerza, coraje y energía:                                      

¡Viva la madre de todos los zarceños!

¡Viva la fiesta de San Lorenzo!

¡Viva La Zarza...! 

La Zarza 9 de Agosto 2014


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