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Zarza  de  Pumareda

T í t u l o s

- ZARZAMORA ... - F. García Lorca
- CASTILLA  -  Miguel  de Unamuno
- RESONANCIAS  - Joan Martín Grimau
- ARDÍA  LA  ZARZA Villancico popular

- CAMPOS de SORIA - A. Machado

- CANTO a LA ZARZA - Dolores Hernández

- Fuente "TEJONERA"  - Salva Vicente

- ORÍGENES  INDOCUMENTADOS - Joan Martín

- LAS  MORAS  -  Francis Ponge

- OJOS  DE  PUENTE  -  Joan Martín

- MEMORIAS DEL NIÑO...José Ma. Nieto

- AGONÍA DE UN GORRIÓN - José Alburquerque

- BELLA ZARZA DE PUMAREDA - Cari Hernández

- ZARZA NAVIDEÑA  - Juan Luis Esteban (Colino)

- GRACIAS A TODOS  - Juan Luis Esteban (Colino)

 

 

              CASTILLA

  Tú me levantas, tierra de Castilla,
en la rugosa palma de tu mano,
al cielo que te enciende y te refresca,
         al cielo, tu amo,

  Tierra nervuda, enjuta, despejada,
madre de corazones y de brazos,
toma el presente en ti viejos colores
         del noble antaño.

  Con la pradera cóncava del cielo
lindan en torno tus desnudos campos,
tiene en ti cuna el sol y en ti sepulcro
         y en ti santuario.

  Es todo cima tu extensión redonda
y en ti me siento al cielo levantado,
aire de cumbre es el que se respira
         aquí, en tus páramos.

  ¡Ara gigante, tierra castellana,
a ese tu aire soltaré mis cantos,
si te son dignos bajarán al mundo
         desde lo alto!

 

Miguel de Unamuno

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RESONANCIAS

Joan Martín Grimau

+ de Joan

Luz y ramaje urden sombras
como cuerdas resonando en el presente
de un silencioso y remoto pasado 
cuando, visceral,
la aurora encendió su crisol
en este lugar: Yunque de Zarzas.
Zarandeados por los vientos de la Historia
los zarcillos de aquella otra,
también Zarza, cuyo arder es no cesar.
.
Escuchad lejanía
en textura de terrosos rasgos
con pretérito de ramas
en utensilios transformadas.
.
Agudizad los oídos,
acercad a la tierra vuestros sentidos:
caen semillas como notas lluvias
esparcidas sobre las rocas desmenuzadas,
por naturaleza, muertas.
.
Pero sobre todo deleitaros,
deleitaros en los rumores,
en los ondulantes rumores
a trigo limpio.
.
A las águilas pedidles 
en préstamo sus alas.
Ceñid las espigas del tiempo
en la gavilla de un instante
y veréis como se abre en flor
este pueblo Mora Troquelada, en granito.
Moradas humildes hechas con escarpas
y estallidos de palomas blancas.
Encrucijada de brisa y vendavales
clavados, calmados en un suelo duro Duero.
.
También aquí, como en los pilares
del alma, se pueden tornar  
- brisa, viento, duro suelo y duelo -  
aliento para caños con palabras agua  
portadoras del tiempo,  
aquí cántaro hecho  
con mezcla de granado trigo y palpitar de ganado;  
batiendo, corazón humano  
en la era de ser, uno,
latido eterno, entero.
Oteando, todos,  
entre líneas de voz y lenguaje,
un canto que rodando  
entrañe un tiempo
que no sea ya más,
para nadie, dejarse engullir. 

__________________

Dedicada a Alfredo* que en una ocasión corrió ( junto con uno de sus hermanos), y adivino que con ternura, a avisar a mis hijas y a mi sobrino para que presenciaran el nacimiento de un corderito. J. M. G.

*Alfredo Hernández Sendín  falleció trágicamente el pasado mes de noviembre 2003 (d.e.p.)

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ARDÍA  LA  ZARZA

(Villancico popular)  

Ardía la zarza y la zarza ardía
y no se quemaba la Virgen María.
Ardía la zarza y la zarza ardió
y no se quemaba el Hijo de Dios.

Esta noche nace el Niño
y mañana le bautizan.
El dia  la Candelaria
sale con su Madre a misa,
sale con su Madre a misa.

Ardía la zarza y la zarza ardía....

En un portalito pobre
cubierto de telarañas,
nació el Redentor del mundo,
Padre de todas las almas,
Padre de todas las almas.

Ardía la zarza y la zarza ardía
y no se quemaba la Virgen María.
Ardía la zarza y la zarza ardió
y no se quemaba el Hijo de Dios.

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ZARZAMORA  CON  EL  TRONCO  GRIS

    Federico García Lorca   (1898 - 1936)

Zarzamora con el tronco gris,
dame un racimo para mí.

Sangre y espinas. Acércate.
Si tú me quieres, yo te querré.

Deja tu fruto de verde y sombra
sobre mi lengua, zarzamora.

Qué largo abrazo te daría
en la penumbra de mis espinas.

Zarzamora ¿dónde vas?
A buscar amores que tú no me das.

F. G. L.

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CAMPOS  DE  SORIA

Es la tierra de Soria árida y fría.
Por las colinas y las tierras calvas,
verdes pradillos, cerros cenicientos,
la primavera pasa
dejando entre las hierbas olorosas
sus diminutas margaritas blancas.
La tierra no revive, el campo sueña.
Al empezar abril está nevada
la espalda del Moncayo
y en las quiebras de valles y barrancas
blanquean los zarzales florecidos,
y brotan las violetas perfumadas.

A. Machado, Campos de Soria

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CANTO  A  LA  ZARZA

En La Zarza de Pumareda
hay buen trigo y buen ganado
y un agua muy cristalina
que de la fuente sacamos

         Estribillo

La Zarza de Pumareda
que bonita se te ve
con la torre de la iglesia
y la del reloj también
y la del reloj también
y la del reloj también.

En el cielo manda Dios
en la tierra los humanos,
y en Zarza de Pumareda
nosotros los que mandamos.

La Zarza de Pumareda
que bonita se te ve .....

En Zarza de Pumareda
está el puente Robledino,
que lo tenemos de paso
con nuestro pueblo vecino.

La Zarza de Pumareda
que bonita se te ve .....

En La Zarza celebramos
Pascua de Resurrección,
con buen cordero y buen vino
y el hornazo que es mejor.

La Zarza de Pumareda
que bonita se te ve .....

En La Zarza de Pumareda
todos lo pasamos bien,
tenemos a San Lorenzo
y Las Madrinas también.

La Zarza de Pumareda
que bonita se te ve .....

Dolores Hernández


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Fuente "TEJONERA"

Fuente "Tejonera"

Gracias por tu visita, amigo-a. Quiero que sepas que siempre te estuve esperando; que soy tan milenaria como las rocas que ves sobre estas colinas, que aprendí a olvidar el ostracismo de épocas pasadas: encadenada a las zarzamoras y prisionera de la tierra que caía por la ladera.

He disfrutado de atardeceres inolvidables, gozando de la compañía que me prodigaban los trabajadores del pantano. Yo les daba el ánimo suficiente para superar los últimos repechos de regreso a sus casas.

No pienses que soy inmune al dolor. También sufrí la ira del destino aquel aciago dia del polvorín. Incluso ahora, algunas noches, cuando estoy sola, el viento me trae el murmullo de aquellos lamentos.

Y cuando ya me abrigaba otra vez la manta del olvido, tejida con una maraña de juncos y matojos, apareció Fernando, quien me aseó y orientó este caudal que ahora te ofrezco para que lo disfrutes como mejor te plazca.

Al caer la madrugada volveré a ser la amante hechicera de los que habitan en las tinieblas: jabalíes, zorros, ardillas y jinetas, entre otros. Y cuando llegue el nuevo día vendrán a mi vera: anónimos caminantes, ranas de San Antonio, pastores sedientos, amantes de besos robados y los pájaros que van de paso.

Porque yo, amigo-a, soy de todos pero no pertenezco a nadie y tan sólo pido a cambio de mi entrega el respeto necesario para seguir viviendo.

¡Buena suerte y feliz viaje!

Salvador Vicente Carretero                

(Día el HORNAZO del 2006)               

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ORÍGENES   INDOCUMENTADOS

Hoy, primer día de este año, me ha dado por echarle una ojeada a la web de la Zarza.  Hacia los orígenes  históricos  del  pueblo, ha quedado orientada mi mirada, a la que he tenido que seguir, a través del artículo de José Alburquerque, en un acto de lectura.

A veces las palabras son como guijarros lúdicamente lanzados desde el continente de un texto, hacia las corrientes contenidas en cascada a diferentes niveles de profundidad de quien lee. Entonces escribir es describir, describir la remoción y mezcla de la diversidad de partículas que el paso de los guijarros provoca en desordenadas corrientes y remolinos (de los que también hay que dar cuenta); partícula y guijarros que luego, con el reposar despreocupado de la lectura, seguro que acaban por posarse ordenadamente en estratos de creciente profundidad, y eso según el peso específico de cada palabra (si es que estas palabras contienen algún peso de pensamiento).

He aquí algunos guijarros que yo he encontrado en el texto de Alburquerque: Tierra de Nadie, que aparece una y otra vez, en el artículo. Y este mi remolino en mezcla de sentidos: Tierra de Nadie, igual que de Nadie es la Tierra toda; donde no debería caber otra frontera que la mental para delimitar entre identidad y propiedad. ¿De quien la Tierra? ¿De nadie? ¿Luego de identidad, nada de nada? Sí, identidad, sí: la de pertenencia a un lugar porque es más lo que, y sobre todo como lo, ofrezco que lo que recibo. Y a ser posible antes que este Mundo se convierta en un auténtico y absurdo desierto estratégico y nada más que esto.

Otras piedrecitas lanzadas  del texto a mi río: Zarza y, quitándole la monda a Pumareda, Manzana. En el corazón de los orígenes, es decir en los Astures llegados, en sus corazones, estaría lo dulce de su tierra de origen, lo festivo y sano: Tierra de Manzanas. Manzanas que por llevarlas en su corazón aquí también las vieron, así que en lugar de un aquí impersonal, sustituyeron aquí por Pumareda. Y en la tierra de llegada, tierras puestas al margen: zarzas; zarzas que habrían de desbrozar, y también gustar su humilde fruto. Y así hicieron.

Y ¿por qué no intentar ver al trasluz, al espíritu; el ánimo, a aquello que debería animar a los primeros pobladores estables de este lugar? En su corazón estaba la Tierra que dejaron: Pumareda. Y a las puertas de ese su mismo corazón, encontraron el fruto propio de este lugar: las zarzas. Y ensamblando (que es la mejor manera de poner, cuando ello es posible) le pusieron: Zarza de Pumareda.

Joan Martín Grimau   (Enero 2007)  

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 LAS  MORAS

En las zarzas tipográficas constituidas por el poema, junto a un camino que no lleva fuera de las cosas ni al espiritu, ciertos frutos están formados por una aglomeración de esferas que una gota de tinta llena.

*

Negros, rosas y caquis juntos en el racimo, ofrecen el espectáculo de una familia arrogante con sus diversas edades, más que una viva tentación de recogerlas.
A la vista de la desproporción de las pepitas en la pulpa, los pájaros las aprecian poco, tan poco en verdad retienen cuando del pico al ano los atraviesan.

*

Pero el poeta, en el curso de su paseo profesional, con razón las toma como ejemplo. "Así, se dice, culminan con éxito en gran número los esfuerzos pacientes de una flor muy frágil, aunque defendida por un áspero enmarañamiento de espinas. Sin muchas otras cualidades - moras (1), están perfectamente maduras-, como se hace también este poema."

(1) Parece, al leer el poema sin traducir, que  mûres (moras) es también palabra para maduras.
 
                                       Francis Ponge   -  (Enviado por: Joan Martín)
 

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 OJOS  DE  PUENTE

 

Ojos del puente Robledo. Hago que escuchen más allá de su silencio; que escuchen el clic del opturador de la cámara y se reconozcan en la imagen de este espejo fotográfico. Ojos de un puente que orilla dos términos y que en su ser de fotografía se transforma, como todo ser fotografiado, en puente que une la mirada de la ladera presente con la otra sentida vertiente, la del pasado. Transitan, es claro, sentimientos, recuerdos y vivencias en ambos sentidos; a condición de que no sean dinamitadas con el sutil y silencioso explosivo del olvido las orillas del pasado.

Joan Martín Grimau   (Marzo 2007)

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BELLA  ZARZA  de  PUMAREDA

Que bella, que bella eres.

Mi Zarza de Pumareda

Tienes alegría, sabiduría,  y buena gente.

Cuanto te añoramos

Cuanto te extrañamos

Cuando estamos lejos.

Mi Zarza de Pumareda

Eres bella, como tus mujeres

Elegante, con tus prados verdes

Y tus jardines que adornan tus bellas calles.

Mi Zarza de Pumareda

Tú eres fuerte como el torreón

Que nunca duerme, y sus horas da

Muy suavemente a toda tu gente.

Mi Zarza de Pumareda

Es nuestro patrón

Valiente como tus hombres

Y de lejos llegamos

Para el 10 de agosto estar en tu fiesta.

Mi Zarza de Pumareda

Repican las campanas

En tu campanario

Y en tu iglesia nos juntamos

Y la misa cantamos

A nuestro San Lorenzo.

Mi Zarza de Pumareda

Todos te queremos

Todos te adoramos

Tú eres nuestro pueblo

Y aunque estemos lejos

Siempre serás tú.

Mi bella Zarza de Pumareda

 

Autora: Cari Hernández Martín

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ZARZA  NAVIDEÑA

El veinticuatro de diciembre

nació el hijo del Señor

en un pequeño pesebre

sin nadie a su alrededor;

pero, si el Jesús que nació en Belén

entonces hubiese sabido

que mi pueblo ya existía,

en él hubiera nacido

junto a José y María,

para poder ser tan afortunado

como yo siempre lo he sido

y, sentirse muy orgulloso

por haberlo conocido.

Su gente humilde y sencilla

le hubieran dado calor humano,

y tapado con una gruesa toquilla

o, con un jersey de lana hecho a mano;

pero como la historia,  es lo pasado,

aquel día nació en Belén,

en un vetusto pesebre de madera

donde comían una mula y un buey,

sin tener allí ningún amigo

que pudiera estar con él,

y, titiritando de frío

sin poderse proteger;

más, muy pronto vendrá hasta aquí,

que, es donde tiene el trono su rey,

porque, ya todos en el cielo saben

y conocen la historia muy bien,

(pues, se la contó la virgen blanca)

que mi querido pueblo también

está en un lugar de Salamanca,

en la comarca de la Ramajería

del Parque de Las Arribes,

donde sus gentes con gran armonía

conviven con ganado y vides.

Está lindando con Mieza,

Aldeadávila y El Milano,

Masueco y Cerezal

y La Cabeza del Caballo;

le acaricia el río Uces

y su majestuoso puente Robledo,

con la Peña Singuilina

que, es una gracia divina

que Dios nos mandó del cielo,

para ser nuestra vecina.

Se sienta en el Teso de la Silla

oteando el horizonte,

en su incomparable puesta de sol

ocultándose en el monte

entre un roble y una encina,

mientras contempla orgullosa

la milenaria Peña Resbalina,

juguetona y caprichosa

y, con su historia peregrina,

enviándole dos fuertes abrazos

al Teso de los Nabazos,

desde donde, siguiendo una vereda

se llega de dos zancazos

a La Zarza de Pumareda.

Ese es el lugar prodigioso

donde el amor tiene su nido,

y, del que me siento orgulloso

por haber allí nacido,

pues, es el sitio más hermoso

que jamás nadie haya conocido,

por ser el pueblo más precioso

que en el mundo haya existido.

La sencillez y nobleza de sus gentes,

alegres, trabajadoras y honradas,

no las hacen diferentes,

pero sí más admiradas

por celebrar siempre diligentes

sus fiestas tan esperadas,

que comienzan el diez de agosto

cuando las mieses ya están guardadas

y, su patrón San Lorenzo las protege

en las paneras bien cuidadas.

Las “Madrinas” ataviadas

con sus trajes singulares,

que las hacen envidiadas

por las gentes de otros lugares,

son el orgullo del pueblo,

por su estilo y sus andares,

y, al ritmo que el tamborilero

les va tocando el pasacalles,

ellas orgullosas demuestran su estilo,

luciendo con garbo sus talles.

 Es La Zarza de Pumareda

un pueblo tan original,

que hasta en el mismísimo cielo

quisieran poderla albergar;

pero, se tendrán que fastidiar,

pues, el destino ha querido

que ellos no sean sus dueños,

porque, el pueblo le pertenece

solamente a los zarceños.

                                    J. Luis Esteban

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