ZARZA  DE  PUMAREDA

Tradiciones

LOS PREGONES

"Que sea para bien y para muchos años"


 "Que sea para bien y para muchos años" ... Esta era la fórmula con la que, en mi niñez, agradecíamos la generosidad de los novios por el convite que nos obsequiaban.

Vayamos por orden. Todo comenzaba en la misa del Domingo cuando el señor cura, solemnemente, proclamaba:

 "Quieren contraer el Santo Sacramento del Matrimonio, por palabras de presente, como manda la Santa Madre Iglesia y el Derecho Canónico dispone: D. Juan Mora Zarza, natural de esta parroquia e hijo legítimo de fulanito y fulanita, con Da. Juanita Zarza Mora, así mismo natural de la parroquia e hija legítima de fulanito y fulanita.  Si alguna persona supiera algún impedimento por el cual este matrimonio no pudiera celebrarse, tiene la obligación de manifestarlo y de no hacerlo, quedaría bajo la pena de pecado mortal. Esta es la primera amonestación"

Así, más o menos, quedaban "apregonaos" los novios y anunciada la inminente boda y abierto para todos el acto de acudir a la casa de la novia a darles la enhorabuena; que los niños cumplíamos a rajatabla y sin demora alguna el primer día de amonestaciones. Un convite era un convite y mejor antes que después. El mismo Domingo por la tarde, después del Rosario, todos en grupo a casa de la novia.  ¡Hola guapos; pasad, pasad!. El más atrevido hablaba en nombre del grupo: Venimos a darles  la enhorabuena a los novios; porque no iba a decir que íbamos a por el convite, que  sinceramente creo, era a lo que en realidad  acudíamos. A ver, niños ¿ traéis pañuelo? .  Y todos a una sacábamos de nuestros bolsillos un  pañuelo-moquero, limpísimo para la ocasión, (entonces no existían  los "kleenex"; teníamos "moqueros" y  mangas) en el que a manera de pequeño hatillo nos echaban los "chochos" o entremozos, básicos en todo convite que se precie, y a continuación alguna vainilla, rosquilla, bizcocho, oblea, floreta,... dependiendo naturalmente de los posibles de las familias. Una ronda de un buen vino, traído para la ocasión de una bodega de la zona, que se iba dando cuenta al pasar de una jarra, echando una y otra "pinta", que a más de uno alegraba.... Y más contentos que unas castañuelas nos íbamos con nuestro convite; no sin antes desear a los novios aquello: "Que sea para bien y para muchos años". Frasecita inculcada una y otra vez que no debíamos olvidar decir a los novios.

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Así, de esta manera, recuerdo los pregones y enhorabuenas  y cómo  los  vivíamos y disfrutábamos los más pequeños.  -   Manuel Hernández, enero 2001

 

Chochos, unas bandejas de dulces con más o menos variedad, y un jarra de vino elegido para la ocasión, no faltaba en ningún convite.

 

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